Apretar los dientes mientras duermes o durante momentos de tensión parece inofensivo hasta que empiezas a despertarte con dolor de cabeza, mandíbula rígida o sensibilidad dental inexplicable.
El bruxismo afecta a entre el 8% y el 31% de la población adulta, según diversos estudios, y muchas personas ni siquiera saben que lo padecen.
Lo descubren cuando el dentista detecta desgaste en el esmalte o cuando el dolor cervical se vuelve crónico.
La buena noticia es que existe un abordaje fisioterapéutico efectivo que va más allá de las férulas de descarga, trabajando directamente sobre la musculatura implicada y las causas subyacentes de esta disfunción.
¿Qué es el bruxismo y por qué se produce?
El bruxismo es una parafunción mandibular caracterizada por el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes. Puede ocurrir durante el sueño o en vigilia, y ambas formas tienen mecanismos diferentes.
El bruxismo nocturno está relacionado con alteraciones del sueño y actividad muscular inconsciente, mientras que el diurno suele vincularse con estados de estrés, concentración intensa o hábitos posturales inadecuados.
El sistema masticatorio está diseñado para funcionar unas pocas horas al día durante la masticación.
Cuando los músculos maseteros, temporales y pterigoideos trabajan de forma excesiva, se genera una sobrecarga que afecta no solo a la articulación temporomandibular, sino también a estructuras cervicales y craneales conectadas biomecánicamente.
Principales causas de rechinar los dientes
Identificar el origen del problema resulta fundamental para un tratamiento efectivo. Las causas más frecuentes incluyen:
- Estrés y ansiedad: el factor emocional aparece en más del 70% de los casos diagnosticados
- Maloclusión dental: cuando los dientes no encajan correctamente, la mandíbula busca compensar
- Trastornos del sueño: la apnea y los microdespertares aumentan significativamente la actividad bruxista
- Consumo de sustancias: cafeína, alcohol, tabaco y ciertos medicamentos pueden desencadenarlo
- Factores posturales: una mala posición de cabeza y cuello influye directamente en la tensión mandibular
La realidad es que rara vez existe una única causa. Lo habitual es encontrar varios factores combinados que perpetúan el problema. Por eso, un enfoque multidisciplinar ofrece mejores resultados que tratar únicamente los síntomas dentales.
Síntomas más comunes de la parafunción mandibular
Muchos pacientes llegan a consulta sin saber que padecen bruxismo. Los síntomas pueden confundirse con otras patologías, lo que retrasa el diagnóstico correcto. Las señales de alerta más habituales son:
- Dolor o fatiga en los músculos de la mandíbula, especialmente al despertar
- Cefaleas tensionales frecuentes, sobre todo en la zona temporal
- Sensibilidad dental aumentada sin causa aparente
- Chasquidos o bloqueos al abrir la boca
- Dolor referido hacia el oído, cuello o zona cervical alta
- Desgaste visible del esmalte dental
Un dato importante: el dolor no siempre se localiza donde está el problema. La tensión en los músculos masticatorios puede irradiarse hacia zonas aparentemente no relacionadas, como los hombros o incluso provocar mareos en casos severos.
Beneficios del abordaje fisioterapéutico en el bruxismo
La fisioterapia especializada en disfunción temporomandibular ofrece herramientas que complementan y potencian otros tratamientos.
No se trata solo de reducir el dolor, sino de restablecer la función normal del sistema masticatorio.
El trabajo manual sobre la musculatura afectada permite liberar puntos gatillo, reducir la hipertonía muscular y mejorar la movilidad articular.
Las técnicas de terapia miofascial resultan especialmente útiles para abordar las restricciones de tejido blando que perpetúan el problema.
La reeducación postural juega un papel clave. La posición de la cabeza influye directamente en la posición mandibular, por lo que corregir patrones posturales inadecuados ayuda a prevenir recaídas.
Los ejercicios específicos de relajación y coordinación mandibular enseñan al paciente a identificar y modificar hábitos perjudiciales.
Cuándo acudir al fisioterapeuta por tensión mandibular
No hace falta esperar a que el dolor sea incapacitante. Consultar a un profesional especializado está indicado cuando:
- El dolor mandibular persiste más de dos semanas
- Experimentas limitación para abrir la boca completamente
- Las cefaleas matutinas se han vuelto frecuentes
- Tu dentista ha detectado signos de bruxismo
- Notas tensión cervical que no mejora con tratamientos convencionales
La intervención temprana marca una diferencia significativa en el pronóstico. Un bruxismo tratado a tiempo responde mejor y requiere menos sesiones que uno cronificado durante años.
El fisioterapeuta evaluará la movilidad articular, el estado muscular y los patrones de movimiento para diseñar un plan de tratamiento individualizado.
Por qué elegir Fisioterapia Lepol para tratar tu bruxismo en Zaragoza
La experiencia específica en patología temporomandibular resulta determinante para obtener buenos resultados.
No todos los fisioterapeutas trabajan esta área, que requiere formación especializada y conocimiento profundo de la anatomía craneofacial.
Un tratamiento efectivo combina técnicas manuales, ejercicio terapéutico y educación del paciente.
El objetivo no es solo aliviar el dolor actual, sino proporcionar herramientas para el autocuidado y la prevención de episodios futuros. La colaboración con otros profesionales, como dentistas u osteópatas, permite un abordaje integral cuando el caso lo requiere.
Si llevas tiempo lidiando con tensión mandibular, dolor de cabeza o sospechas que podrías estar apretando los dientes, dar el paso hacia un tratamiento especializado puede cambiar tu calidad de vida.
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